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martes, 21 de abril de 2009

fujimoristas guerra sucia

Fujimoristas comienzan una nueva guerra sucia
Atacan a Duberlí Rodríguez con la oscura intención de alejarlo de la sala que ratificará sentencia de ex dictador. DETALLE Unos días antes de que la Sala Penal Especial de la Corte Suprema dictara sentencia contra el ex dictador Alberto Fujimori, el congresista fujimorista Rolando Sousa señaló a este diario que los seguidores del reo Fujimori estaban confiados y despreocupados por la condena, pues tenían la seguridad de que en la segunda instancia su líder saldría airoso. “Este es un partido de dos tiempos; si perdemos en la primera instancia no hay problema, pues en la segunda tendremos la victoria”, aseguró en esa oportunidad Sousa.

Para salvar al condenado, pretenden desprestigiar a vocal Duberlí Rodríguez, presidente de sala que verá el caso en segunda instancia, para que lo reemplace aprista Julio Biaggi Gómez. La estrategia de los fujimoristas para liberar a su líder Alberto Fujimori, el reo privilegiado de la Diroes, ha variado los últimos días. Han dejado de criticar la condena de 25 años de prisión contra el ex dictador y al tribunal que la impuso y han lanzado una campaña mediática contra los integrantes de la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema que resolverá en segunda y última instancia el recurso de nulidad presentado por la defensa del ex dictador. Los fujimoristas, a través de su oscuro periódico de escasa circulación, pretenden desprestigiar al presidente del referido tribunal, el magistrado Duberlí Rodríguez, inventándole un vínculo con Sendero Luminoso. Los seguidores de Fujimori acusan también a Rodríguez de haber redactado y presentado, cuando fue diputado de Izquierda Unida (1985-1990), un proyecto de ley de amnistía para condenados por terrorismo. Para el ex congresista Heriberto Benítez esta campaña mediática tiene la intención de tachar al magistrado Rodríguez o provocar que, ante los cuestionamientos, él mismo se inhiba de participar en la parte decisiva del proceso y con ello lograr que el cargo lo ocupe el magistrado filoaprista Julio Biaggi Gómez, también miembro de la sala, porque es el más antiguo. Es decir que la sala que verá la apelación del ex dictador quedaría en manos del APRA. “Si esto ocurre (la salida de Rodríguez), el nuevo presidente de la sala será el magistrado Julio Biaggi Gómez que tiene relaciones muy estrechas con el Partido Aprista y el gobierno actual; por lo tanto, a través de él es posible que apristas y fujimoristas coordinen beneficios para Fujimori e inclusive concerten la manera de lograr su excarcelación. Con Rodríguez esto es imposible, pues su independencia es muy reconocida”, sostuvo Benítez tras señalar que Biaggi Gómez es hijo del ex senador aprista Romualdo Biaggi. A su vez, César Barrera Bazán, también ex diputado de Izquierda Unida, dijo que los fujimoristas intentan satanizar al magistrado reviviendo su pasado político como parte de una estrategia para satanizarlo y sacarlo del cargo. “Pero se equivocan si creen que por ese camino van a eludir a la justicia; Fujimori tiene que pagar por sus culpas. Lo quieren satanizar a Duberlí, pero lo cierto es que él hace mucho tiempo dejó el activismo político para iniciar una carrera judicial impecable. Esos fujimoristas añoran la época en que tenían en el Poder Judicial a tipos como Alejandro Rodríguez Medrano o Blanca Nélida Colán”, señaló. Según Gloria Cano, abogada de los deudos de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, esta campaña de desprestigio contra los magistrados continuará por un largo tiempo puesto que “tenemos conocimiento que los fujimoristas están averiguando también sobre la vida de los demás integrantes del tribunal que verá la apelación en segunda instancia”. “Esto es más que un intento de presionar a la sala. Esta campaña de desprestigio es absurda. Golpear a un juez para presionar por su salida y poner a otro es algo grotesco. Pero hay un punto para resaltar, que los fujimoristas no se ponen de acuerdo para llevar una misma estrategia ni en lo mediático, como dice Nakazaki, ni en lo jurídico. Es contradictorio que, por un lado, Nakazaki diga que está de acuerdo con la conformación de la sala y que, por otro lado, los seguidores del ex dictador la critiquen”, dijo la letrada. Además del presidente Duberlí Rodríguez, la sala la integran los vocales Julio Biaggi Gómez, Elvia Barrios Alvarado, Roberto Barandiarán Dempwolf y José Neyra Flores. Marcelo Puelles Redacción

Fuente : La Primera

viernes, 6 de marzo de 2009

Estrategia de Nakazaki para dejar impune a Fujimori. Preparan cárcel dorada e indulto
Nakazaki también busca indulto como recurso.
Informes llegados a esta redacción aseguran que algunos personajes del fujimorismo están buscando una residencia similar a la de “Chicureo” o de la casa de la “Colina de Peumo” en Chile, para hospedar a su líder luego que termine en abril el proceso en su contra, con una condena más o menos severa, que se convertiría unos meses después en arresto domiciliario, en la sala revisora de la Corte Suprema, instancia de apelación última y definitiva.
Lo que se especula es que los vocales de la Sala Especial Penal dictaminarán que Fujimori incurrió en diversos delitos que pueden ir desde lo mínimo que es la omisión de decisiones que podrían haber detenido la actuación de Montesinos y el Grupo Colina, el abuso de autoridad, la usurpación de funciones, etc., hasta la complicidad en asesinatos y otras violaciones de derechos humanos.
Así, dictarían una sentencia que podría ubicarse por debajo de los 30 años que pide el Ministerio Público, por diversas consideraciones: tipología del delito, intenciones de la decisión (pacificar el país), nivel de información, edad del acusado, etc.
Por cierto que todos leeremos que se condenó al bandido, pero una sentencia atenuada puede ser un puente para que la siguiente instancia ajuste el dictamen final a los intereses políticos del régimen.
La apuesta sería en este caso que la sentencia final (inapelable) imponga una condena que ya vendría relativamente atenuada.
Es sobre este terreno que se está especulando que la fórmula definitiva conduzca al ex dictador a una cómoda prisión domiciliaria para pasar los siguientes años, a la espera que, con aires más favorables, se le pueda terminar indultando con argumentos de edad, salud o lo que sea.
Claro que para entonces ya habría otro gobierno.
La estrategia del Nakazaki ha quedado muy clara a lo largo de su interminable alegato de defensa.
Hay que politizar al máximo el caso Fujimori y obligar a resolverlo sobre tres premisas básicas: (a) Ha habido un juicio mediático (o sea de los medios de comunicación) que ya condenó a su cliente y si el tribunal vota por la culpabilidad se habrá sometido a esa instancia; (b) Todos los hechos del gobierno de los 90 han estado enmarcados en una base de legalidad (lo que lleva al tema del autogolpe del 92 y a la supuesta legitimidad del presidente para encabezar un gobierno de emergencia y reconstrucción nacional, que anuló a otros poderes del Estado).
Por tanto, sólo puede juzgarse a Fujimori sobre la base de aquellas decisiones que adoptó de manera explícita, dejando constancia de cada una de ellas; (c) Puestos en el balance de la historia, los hechos que se presumen positivos del gobierno fujimorista (derrota del terrorismo, fin de la hiperinflación) son superiores a los negativos (violación de derechos humanos, corrupción).
La sala que preside el Dr. San Martín sin duda no está hecha de tontos que se van a someter a estos argumentos.
Pero lo que interesa es hacer que una muy probable sentencia condenatoria quede marcada, tanto como sea posible, de estas dudas políticas y haga comprensible que la revisión posterior se allane a rebajar la condena hasta hacerla mucho más digerible.
Cuando la Suprema de Chile dispuso remitir al Perú el paquete Fujimori, la alianza política entre el APRA y los seguidores del ex dictador ya había avanzado considerablemente.
García no podía prescindir de los votos anaranjados en el Congreso y el frente del orden, que existe sin estar declarado desde el año 2006, ya tenía como uno de sus puntales básicos al fujimorismo, que cuenta con un cierto arraigo en poblaciones pobres y muy pobres.
Pero, por más ficción de autonomía que se pretenda asignar al Poder Judicial, lo que el país se pregunta es: ¿cómo podrá juzgar el gobierno aprista a su principal aliado, por crímenes de los que fácilmente podría ser igualmente acusado?
Poco a poco hemos visto que se ha permitido un juicio imparcial, en el que se ha escuchado de todo y a todos.
Ahora viene la hora de sentenciar y lo que casi nadie espera es que la sala pueda declarar inocencia, así quisieran algunos de sus integrantes, porque eso significaría un alto costo político para ellos y el fin de varias aspiraciones (¿San Martín presidente de la Suprema?).
Además habría una serie de muertos que se quedarían sin explicación.
Raúl Wiener
Unidad de Investigación
Fuente : La Primera