La vacancia razonable
El Partido Nacionalista va a proponer en el Congreso la vacancia de la presidencia de la República.
El pedido se basa en el artículo 113 de la Constitución, el cual establece como una causal de tal vacancia la “permanente incapacidad moral o física (del presidente), declarada por el Congreso”.
A la luz de la razón, es indudable que el doctor Alan García no merece seguir ocupando el sillón presidencial.
Ollanta Humala y su partido aluden al hecho de que bajo García, en algunos casos por obra de la legislación que él ha impuesto, en otros por evidente orden de su despacho, diversos conflictos sociales han sido enfrentados con violencia brutal, que ha producido 70 muertos, 600 heridos y más de 1,300 dirigentes gremiales enjuiciados.
Muchos otros motivos podrían aducirse. Defensa de actos ilegales e inmorales como en el caso de la minera Majaz, o en la venta del aeropuerto civil de Collique, o en la imposición de Tratados de Libre Comercio contrarios al interés nacional, o la participación en el faenón de Rómulo León Alegría.
El problema es que, dada la actual correlación de fuerzas en el Congreso, no es probable que la vacancia sea declarada.
Puede suponerse, sin embargo, que el pedido nacionalista abrirá las puertas a un gran debate sobre la política represiva del régimen aprista y a las responsabilidades en la matanza de mineros en Chala.
Una discusión documentada e intensa puede, eventualmente, conducir a un sacudón de la conciencia cívica. En el fondo, los grandes problemas suelen encontrar soluciones, no en el marco estrecho de Palacio o del Congreso, sino en el vigor de la acción ciudadana. Ya ahora, los mineros informales han conseguido, por acción directa, que García se muestre dispuesto a modificar su Decreto de Urgencia 012 – 2010.
El planteamiento de Humala ha traído a la memoria pedidos de vacancia que se formularon contra Alejandro Toledo. Un sector de la extrema izquierda clamó, a través de uno de sus voceros, en la Derrama Magisterial, que, dada “la claudicación” de la CGTP, el pueblo debía tomar en sus manos esa demanda. También el Apra propuso vacar a Toledo. No pasó nada.
Era, por cierto, otro contexto. Ahora hay muertos en la escena.
Hay una vacancia que sí se produjo: la de Alberto Fujimori, cuando éste envió desde Asia, mediante fax, su renuncia al más alto cargo de la República. En ese momento había dos vicepresidentes, Francisco Tudela y Ricardo Márquez. El Congreso no podía aceptar la renuncia del fugitivo. Tuvo que inventar una figura: la renuncia de los dos vices, a fin de vacar a Fujimori y permitir que el presidente del Congreso, Valentín Paniagua, se ciñera la banda presidencial.
El coro de fondo venía de las calles y las plazas: el rechazo masivo al fujimorismo autoritario y corrupto.
Cesar Levano
Fuente : La Primera
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miércoles, 7 de abril de 2010
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martes, 6 de abril de 2010
García justifica sangrienta represión
El presidente García no dijo una sola palabra sobre los muertos. Su silencio lo condena.
El legislador nacionalista Daniel Abugattás denunció que el gobierno tiene una política de asesinatos como forma de frenar las protestas en vez buscar el diálogo con los sectores discrepantes.
¿Y la gran minería?
Carlos Reyna dijo que la actitud de García contra de la minería artesanal obedece a la presión venida desde los Estados Unidos sobre la protección ambiental contenida en el Tratado de Libre Comercio suscrito con ese país y que el gobierno peruano busca aplicar a la minera artesanal o informal que está desvalida y no a las grandes empresas mineras que al igual que éstas también contaminan, con la única diferencia que cuentan con respaldo económico y de algunos medios de comunicación.
Las palabras y los silencios de ayer del presidente García, en torno a la protesta de los mineros informales que ha dejado seis muertos y decenas de heridos fueron calificadas como una forma de intentar justificar la muerte de los mineros.
“Es una minería salvaje en el sentido social porque explota a los trabajadores; ahí no hay salario fijo, no hay seguridad social, pago de jubilación para el futuro, allí simplemente se toma al ser humano a veces de 12, 14 ó 15 años para hacerlo lavar las aguas de los ríos envenenándose él mismo con el mercurio que utiliza”, sostuvo García
Dijo que la contaminación hace que los ríos de Madre de Dios se vean de color mercurio como producto de los químicos que “desordenadamente lanzan los que están buscando el oro en las aguas de los ríos o de las riberas, en la restingas de los ríos”.
“Esto es terrible y eso es una minería salvaje porque es absolutamente informal y no paga impuestos y entonces establece formas de trabajo que son propias del esclavismo, son propias de la antigüedad, el trabajador no recibe salario”, señaló el presidente, sin mencionar siquiera a los muertos que causó la operación policial.
“No estamos en contra de los trabajadores y de la gente pobre, ellos se pueden asociar y el Estado puede ayudarlos”, puntualizó.
El legislador nacionalista Pedro Santos que estuvo en la zona de protesta dijo a LA PRIMERA que “una vez más queda al descubierto la indolencia del presidente Alan García, a quien no le interesa la vida de los peruanos”.
“Su actitud (de García) demuestra que a él no le pesan las muertes, lo mismo pasó en Bagua, de igual manera pasó aunque sin muertos en el moqueguazo, y también pasó lo mismo en Piura, donde hasta el momento siguen ocurriendo muertes”, sostuvo.
Ante las palabras del presidente García, el analista Carlos Reyna dijo que la motivación principal de García no es superar el abuso laboral ya que, dijo, el abuso laboral se da en el propio sector estatal.
Reyna criticó la forma desmesurada y con poca preparación con que las fuerzas del orden enfrentaron la toma de carreteras. Consideró que antes de la intervención de la Policía se debió agotar las negociaciones y el gobierno, al no hacerlo, ha demostrado poca capacidad para hacer frente al paro minero.
Opinó que a diferencia de lo sucedido en Bagua, en Chala no se ha producido ni una sola muerte en las filas policiales, siendo todos civiles, razón por la cual el analista manifestó que quedó demostrada la poca preparación policial.
Agregó que la actitud del Ejecutivo contra la minería informal obedece a la presión venida desde Estados Unidos sobre la protección ambiental contenida en el Tratado de Libre Comercio suscrito con ese país y que el gobierno peruano busca aplicar a la minera artesanal o informal que está desvalida y no a las grandes empresas mineras que también contaminan, con la única diferencia que cuentan con respaldo económico y de algunos medios de comunicación.
Sobre la afirmación del jefe de Estado, de que gobierna para preservar la naturaleza a futuro, indicó que, si bien es cierto es necesario velar por el medio ambiente, no se hace nada, por ejemplo, por evitar la contaminación producida por la actividad pesquera cercana a la capital.
Por su parte, el líder nacionalista Ollanta Humala señaló que no es posible que ahora tenemos la muerte de seis peruanos más, “producto de esta irresponsable política de Alan García de prolongar los conflictos para luego resolverlos a balazos”.
REACCIONES
No le interesa la muerte
LEGISLADOR PEDRO SANTOS
“Una vez más queda al descubierto la indolencia del presidente Alan García, a quien no le interesa la vida de los peruanos. Su soberbia lo lleva a hacer cosas como dar la espalda a los ciudadanos y no reconocer que son hermanos peruanos quienes se han enfrentado y muerto en medio de una situación que él mismo ha provocado. Su actitud demuestra que a él no le pesan las muertes, lo mismo pasó en Bagua, de igual manera pasó aunque sin muertos en el moqueguazo”.
Le parece bien las muertes
TEÓDULO MEDINA, PRESIDENTE DE FENAMARPE
“Al no reconocer que hubo excesos de parte de la Policía, el presidente Alan García justificó las muertes de nuestros compañeros mineros. Incluso nos ha tildado de salvajes, eso lo dice porque no tiene mayores argumentos para rebatir nuestras demandas. Repite y repite un discurso insultante. Pero qué podemos esperar de un presidente que califica a los nativos como ciudadanos de segunda categoría, seguro que pensará que nosotros los mineros somos de tercera categoría, y es totalmente inaceptable”.
Como en El Frontón
HERIBERTO BENÍTEZ. EX PARLAMENTARIO
“Estos luctuosos episodios me traen a la mente acontecimientos del primer gobierno de Alan García. Está retomando su actitud que tuvo por ejemplo durante la matanza de El Frontón. El país se desangra, pero a García no le importa nada. Cuando el pueblo le da la contra, García calla. Es su obligación responder con el diálogo. El silencio por las muertes es una forma de justificar las muertes”.
Balas y represión
FRANCISCO SOBERÓN (APRODEH)
“Es lamentable que para el presidente Alan García la única respuesta que exista sean las balas y la represión, una cosa es callar cuando se tiene la razón y otra muy diferente callar y guardar silencio cuando sabe que se ha equivocado. Esta represión ha sido contra mineros artesanales y no informales. Una cosa es disuadir y otra muy diferente es matar peruanos. Este episodio funesto ya se conoce en el extranjero. Debe responder por estas muertes y dejar que las balas sean su lenguaje”.
Calla sobre muertos
YONHY LESCANO. PARLAMENTARIO
“Otra vez podemos ver el resultado de las normas inconsultas de Alan García. Él lanza la política represiva y luego desconoce los reclamos que se producen con sus decretos legislativos, decretos de urgencia, etc. Todo el mundo está viendo una vez más que cuando las papas queman el presidente García se queda callado. No condena las muertes y por el contrario responde con más ataques verbales, es un irresponsable”.
Fuente : La Primera
El presidente García no dijo una sola palabra sobre los muertos. Su silencio lo condena.
El legislador nacionalista Daniel Abugattás denunció que el gobierno tiene una política de asesinatos como forma de frenar las protestas en vez buscar el diálogo con los sectores discrepantes.
¿Y la gran minería?
Carlos Reyna dijo que la actitud de García contra de la minería artesanal obedece a la presión venida desde los Estados Unidos sobre la protección ambiental contenida en el Tratado de Libre Comercio suscrito con ese país y que el gobierno peruano busca aplicar a la minera artesanal o informal que está desvalida y no a las grandes empresas mineras que al igual que éstas también contaminan, con la única diferencia que cuentan con respaldo económico y de algunos medios de comunicación.
Las palabras y los silencios de ayer del presidente García, en torno a la protesta de los mineros informales que ha dejado seis muertos y decenas de heridos fueron calificadas como una forma de intentar justificar la muerte de los mineros.
“Es una minería salvaje en el sentido social porque explota a los trabajadores; ahí no hay salario fijo, no hay seguridad social, pago de jubilación para el futuro, allí simplemente se toma al ser humano a veces de 12, 14 ó 15 años para hacerlo lavar las aguas de los ríos envenenándose él mismo con el mercurio que utiliza”, sostuvo García
Dijo que la contaminación hace que los ríos de Madre de Dios se vean de color mercurio como producto de los químicos que “desordenadamente lanzan los que están buscando el oro en las aguas de los ríos o de las riberas, en la restingas de los ríos”.
“Esto es terrible y eso es una minería salvaje porque es absolutamente informal y no paga impuestos y entonces establece formas de trabajo que son propias del esclavismo, son propias de la antigüedad, el trabajador no recibe salario”, señaló el presidente, sin mencionar siquiera a los muertos que causó la operación policial.
“No estamos en contra de los trabajadores y de la gente pobre, ellos se pueden asociar y el Estado puede ayudarlos”, puntualizó.
El legislador nacionalista Pedro Santos que estuvo en la zona de protesta dijo a LA PRIMERA que “una vez más queda al descubierto la indolencia del presidente Alan García, a quien no le interesa la vida de los peruanos”.
“Su actitud (de García) demuestra que a él no le pesan las muertes, lo mismo pasó en Bagua, de igual manera pasó aunque sin muertos en el moqueguazo, y también pasó lo mismo en Piura, donde hasta el momento siguen ocurriendo muertes”, sostuvo.
Ante las palabras del presidente García, el analista Carlos Reyna dijo que la motivación principal de García no es superar el abuso laboral ya que, dijo, el abuso laboral se da en el propio sector estatal.
Reyna criticó la forma desmesurada y con poca preparación con que las fuerzas del orden enfrentaron la toma de carreteras. Consideró que antes de la intervención de la Policía se debió agotar las negociaciones y el gobierno, al no hacerlo, ha demostrado poca capacidad para hacer frente al paro minero.
Opinó que a diferencia de lo sucedido en Bagua, en Chala no se ha producido ni una sola muerte en las filas policiales, siendo todos civiles, razón por la cual el analista manifestó que quedó demostrada la poca preparación policial.
Agregó que la actitud del Ejecutivo contra la minería informal obedece a la presión venida desde Estados Unidos sobre la protección ambiental contenida en el Tratado de Libre Comercio suscrito con ese país y que el gobierno peruano busca aplicar a la minera artesanal o informal que está desvalida y no a las grandes empresas mineras que también contaminan, con la única diferencia que cuentan con respaldo económico y de algunos medios de comunicación.
Sobre la afirmación del jefe de Estado, de que gobierna para preservar la naturaleza a futuro, indicó que, si bien es cierto es necesario velar por el medio ambiente, no se hace nada, por ejemplo, por evitar la contaminación producida por la actividad pesquera cercana a la capital.
Por su parte, el líder nacionalista Ollanta Humala señaló que no es posible que ahora tenemos la muerte de seis peruanos más, “producto de esta irresponsable política de Alan García de prolongar los conflictos para luego resolverlos a balazos”.
REACCIONES
No le interesa la muerte
LEGISLADOR PEDRO SANTOS
“Una vez más queda al descubierto la indolencia del presidente Alan García, a quien no le interesa la vida de los peruanos. Su soberbia lo lleva a hacer cosas como dar la espalda a los ciudadanos y no reconocer que son hermanos peruanos quienes se han enfrentado y muerto en medio de una situación que él mismo ha provocado. Su actitud demuestra que a él no le pesan las muertes, lo mismo pasó en Bagua, de igual manera pasó aunque sin muertos en el moqueguazo”.
Le parece bien las muertes
TEÓDULO MEDINA, PRESIDENTE DE FENAMARPE
“Al no reconocer que hubo excesos de parte de la Policía, el presidente Alan García justificó las muertes de nuestros compañeros mineros. Incluso nos ha tildado de salvajes, eso lo dice porque no tiene mayores argumentos para rebatir nuestras demandas. Repite y repite un discurso insultante. Pero qué podemos esperar de un presidente que califica a los nativos como ciudadanos de segunda categoría, seguro que pensará que nosotros los mineros somos de tercera categoría, y es totalmente inaceptable”.
Como en El Frontón
HERIBERTO BENÍTEZ. EX PARLAMENTARIO
“Estos luctuosos episodios me traen a la mente acontecimientos del primer gobierno de Alan García. Está retomando su actitud que tuvo por ejemplo durante la matanza de El Frontón. El país se desangra, pero a García no le importa nada. Cuando el pueblo le da la contra, García calla. Es su obligación responder con el diálogo. El silencio por las muertes es una forma de justificar las muertes”.
Balas y represión
FRANCISCO SOBERÓN (APRODEH)
“Es lamentable que para el presidente Alan García la única respuesta que exista sean las balas y la represión, una cosa es callar cuando se tiene la razón y otra muy diferente callar y guardar silencio cuando sabe que se ha equivocado. Esta represión ha sido contra mineros artesanales y no informales. Una cosa es disuadir y otra muy diferente es matar peruanos. Este episodio funesto ya se conoce en el extranjero. Debe responder por estas muertes y dejar que las balas sean su lenguaje”.
Calla sobre muertos
YONHY LESCANO. PARLAMENTARIO
“Otra vez podemos ver el resultado de las normas inconsultas de Alan García. Él lanza la política represiva y luego desconoce los reclamos que se producen con sus decretos legislativos, decretos de urgencia, etc. Todo el mundo está viendo una vez más que cuando las papas queman el presidente García se queda callado. No condena las muertes y por el contrario responde con más ataques verbales, es un irresponsable”.
Fuente : La Primera
miércoles, 31 de marzo de 2010
Decencia, montesinismo y fujimorismo
Si usted, amigo lector, no puede distinguir el voto de Rafael Yamashiro (PPC) del voto de Carlos Raffo (Fujimorista), ambos exculpando en la comisión de los petroaudios a Jorge del Castillo y su banda de ministros de Canaán, debe ser porque algo falla en la línea de la decencia de Lourdes Flores. Esa ensalada de encubrimiento entre socialcristianos, Fujimoristas y apristas, concretada después de varios meses desde el momento en que “casi” se censura al gabinete del tío George, es un modelo de lo que ha pasado en los últimos años.
Desde la elección del 2006, se oficializó el criterio de que uno puede creerse muy decente, pero puede acompañar a otro muy corrupto (al que incluso se investigó y denunció en el pasado), si es que al frente hay algún enemigo ideológico más peligroso que un corrupto. Y fue Lourdes la que encarnó esta línea política que, después de LA PRIMERA vuelta, puso a su partido y sus votos detrás de Alan García, en alianza con el Fujimorismo. Ahí el tema de la corrupción fue encarpetado a sabiendas, como se hizo en la comisión de petroaudios, por miedo a lo que podría sobrevenir.
Y el asunto es más antiguo. Cuando otro que llegó al poder como enemigo de los corruptos, tuvo en sus manos descabezar la mafia de la televisión, lo que suponía dar una batalla en serio contra la crisis moral del país que había levantado a los cuatro suyos, se hizo en el pantalón y evadió su responsabilidad, enredándose en oscuros juegos con otros “no tan corruptos”, como Ivcher, Genaro, Chicho y los de “El Comercio”.
La anticorrupción relativa de Toledo y Lourdes tiene algunos signos distintivos: (a) asegurar que no hay un problema constitucional en el Perú, que es algo así como sentirse cómodos con la camisa de fuerza que dejó la dictadura; (b) no cuestionar en absoluto los contratos de la época de Fujimori (ninguno ha sido revisado), manteniendo las prebendas que se otorgaron a las grandes empresas, que precisamente se sostienen en la Constitución del 93 (contratos son contratos); (c) coexistir con el engaño de personajes que estuvieron con el dictador y luego se pasaron a la democracia, y en las dos posiciones se llenaron de plata; (d) asegurar que “nunca robaron nada”, “ni fueron a la salita”, “ni tienen su petroaudio”, lo que se convierte en un alegato de conducta personal, que salta los problemas políticos.
La reciente declaración de Lourdes Flores haciendo distingos entre el repudiable montesinismo (Kouri) y el aún rescatable Fujimorismo (Keiko), ha hecho pensar a muchos si no será que la línea de la decencia es demasiado flexible y adaptada a las circunstancias electorales, y si en otro momento la doña se habría abrazado con el ex alcalde chalaco, como lo hizo no hace mucho.
Y razón no le falta a los que desconfían de quienes como en la máquina del tiempo nos quieren decir que aquí el problema es el del rebrote de una enfermedad erradicada, cuando todos somos testigos de cómo se ha conciliado con la corrupción política y se camina de lo más bien con la corrupción empresarial, que es la madre de todas las corrupciones.
Raul Wienner
Analista
Fuente : La Primera
Si usted, amigo lector, no puede distinguir el voto de Rafael Yamashiro (PPC) del voto de Carlos Raffo (Fujimorista), ambos exculpando en la comisión de los petroaudios a Jorge del Castillo y su banda de ministros de Canaán, debe ser porque algo falla en la línea de la decencia de Lourdes Flores. Esa ensalada de encubrimiento entre socialcristianos, Fujimoristas y apristas, concretada después de varios meses desde el momento en que “casi” se censura al gabinete del tío George, es un modelo de lo que ha pasado en los últimos años.
Desde la elección del 2006, se oficializó el criterio de que uno puede creerse muy decente, pero puede acompañar a otro muy corrupto (al que incluso se investigó y denunció en el pasado), si es que al frente hay algún enemigo ideológico más peligroso que un corrupto. Y fue Lourdes la que encarnó esta línea política que, después de LA PRIMERA vuelta, puso a su partido y sus votos detrás de Alan García, en alianza con el Fujimorismo. Ahí el tema de la corrupción fue encarpetado a sabiendas, como se hizo en la comisión de petroaudios, por miedo a lo que podría sobrevenir.
Y el asunto es más antiguo. Cuando otro que llegó al poder como enemigo de los corruptos, tuvo en sus manos descabezar la mafia de la televisión, lo que suponía dar una batalla en serio contra la crisis moral del país que había levantado a los cuatro suyos, se hizo en el pantalón y evadió su responsabilidad, enredándose en oscuros juegos con otros “no tan corruptos”, como Ivcher, Genaro, Chicho y los de “El Comercio”.
La anticorrupción relativa de Toledo y Lourdes tiene algunos signos distintivos: (a) asegurar que no hay un problema constitucional en el Perú, que es algo así como sentirse cómodos con la camisa de fuerza que dejó la dictadura; (b) no cuestionar en absoluto los contratos de la época de Fujimori (ninguno ha sido revisado), manteniendo las prebendas que se otorgaron a las grandes empresas, que precisamente se sostienen en la Constitución del 93 (contratos son contratos); (c) coexistir con el engaño de personajes que estuvieron con el dictador y luego se pasaron a la democracia, y en las dos posiciones se llenaron de plata; (d) asegurar que “nunca robaron nada”, “ni fueron a la salita”, “ni tienen su petroaudio”, lo que se convierte en un alegato de conducta personal, que salta los problemas políticos.
La reciente declaración de Lourdes Flores haciendo distingos entre el repudiable montesinismo (Kouri) y el aún rescatable Fujimorismo (Keiko), ha hecho pensar a muchos si no será que la línea de la decencia es demasiado flexible y adaptada a las circunstancias electorales, y si en otro momento la doña se habría abrazado con el ex alcalde chalaco, como lo hizo no hace mucho.
Y razón no le falta a los que desconfían de quienes como en la máquina del tiempo nos quieren decir que aquí el problema es el del rebrote de una enfermedad erradicada, cuando todos somos testigos de cómo se ha conciliado con la corrupción política y se camina de lo más bien con la corrupción empresarial, que es la madre de todas las corrupciones.
Raul Wienner
Analista
Fuente : La Primera
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